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Posted: sábado, 8 de enero de 2011 by Miguel (Candy) in Etiquetas:
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Me llama poderosamente la atención la facilidad de contradecirnos a nosotros mismo que tenemos las personas. Podemos pasar del blanco al negro en décimas de segundo con una facilidad pasmosa y muchos sin tan si quiera ruborizarse o caer en la cuenta de las contradiciones. El ejemplo que me gustaría poner hoy es tan sólo eso: un ejemplo ilustrativo de como los seres nos contradecimos constantemente, tomarlo sólo como ejemplo con fines educativos.

Alrededor de hace 100 años un señor llamado Henry Ford revolucionó el mundo. Comenzó a producir automóviles en masa. El coche dejó de ser algo para los muy muy ricos y pasó a ser algo para los ricos. Esto sentaría las bases para que hoy en día existan cientos y cientos de millones de vehículos a motor. El caso es que cierta frase que escuché hace no mucho es verdad: "Hoy en día, hasta el más tonto tiene un coche" (póngaseme el primero de esos tontos). Y es verdad: jóvenes de toda clase social poseen carnet y coche (propio o de familiar), toda familia que se precie tiene casa y uno o dos coches (a veces incluso tres). Durante finales del siglo XX, tener coche era un pequeño lujo que muchos se podían permitir o trabajar por ello y a cambio de ese esfuerzo obtenían la comodidad de viajar por cuenta propia (cuando y donde quieras), además por supuesto de utilizarlo para cubrir grandes distancias en la gran ciudad. En la última década (más o menos) el concepto ha ido cambiando lenta e inexorablemente. Tener coche es algo que muchos pueden permitirse y claro, la gran urbe no está capacitada para esa demanda tan grande (a veces ures no tan grandes tampoco lo están). En ciudades como madrid ya sabemos que es muy complicado coger el coche a ciertas horas pero yo he conocido ciudades como Sevilla en las que nunca representó un grave problema coger el coche a ciertas horas. Ahora si que es un problema, no sólo por la cantidade de tráfico sino por otros problemas derivados de la masificación: ¿Dónde aparco? ¿Zona azul? ¡A pagar! No es que yo posea una memoria de décadas viviendo en Sevilla pero no hace mucho siempre había un sitio libre en tu calle y ahora si lo encuentras te puedes considerar un afortunado al que le ha tocado el cupón. Otra de las cosas que me han llamado la atención respecto al aparcamiento es la manera de ser reducido del mismo: si bien hay multitud de parkings, chalets, salidas de pisos y demás que son vados y que pagan sus impuestos por tener ese vado en la calle (cosa que aplaudo aunque después tengas un vado y no puedas quitar un coche que ha aparcado en TU vado que has pagado TÚ porque juega el Sevilla y ese señor decidió que cuando hay fútbol no hay que cumplir la ley y te quedes sin poder aparcar porque además como es lógico la policía no viene), pero también otros entes se "reservan su derecho a tener un sitio en la calle para ellos. De estos entes hay algunos que con mayor razón moral que otros: discapacitados físicos (lo entiendo y lo aplaudo), policía (lo entiendo), oficina de la junta de Andalucía (¿el funcionario no puede buscarse su sitio como resto o que?), en fín una cosa más que nunca jamás tendrá explicación ya que nos meteríamos en terrenos políticos.

Además del problema de la masificación de vehículos encontramos otros problemas "menores" pero también importantes a la hora de conducir por una gran ciudad como Sevilla: una nueva especie ha surgido en la ciudad: "El ciclista" y sus correspondientes carriles bici. Nótese que estoy a favor de esta nueva especie urbana y a favor de que tenga un carril dedicado que le permita llegar a los sitios aunque ese carril reste muchísimas plazas aparcamiento y mengüen las avenidas (con sus correspondientes atascos), estoy a favor porque Sevilla es la ciudad idónea para la bici pero señores ciclistas la normas de tráfico también son para ustedes. No es de recibo ir por una calle estrecha con tu coche de un sólo carril y encontrarte con un ciclista por la calle en sentido contrario y tener que ir con precisión milimétrica vaya a ser que le des y encima tengas que indemnizar al ciclista que iba contra mano (que ustedes tienen 3 opciones: carretera, carril bici y si éste no llega a la puerta de tu casa y tienes que dar un rodeo puedes ir por la acera con tu bici en la mano).

Además de todos los problemas y trabas para los conductores hay que añadir el aumento de los impuestos por emisión de gases e impuestos municipales y el aumento constante de la gasolina. ¿A dónde quiero llegar con todo esto? Parece que el mundo que tanto ha evolucionado en el siglo XX tiende ahora a la racionalización de los recursos que dispone, y es plausible iniciativas públicas de impulsar el transporte público para desplazar a las personas y "penalizar" de alguna manera aquellos que congestionan las ciudades con sus motores, ruido, humos y demás. Parece lógico que desde el ente publico se apueste por una ciudad más ordenada, limpia y descontaminada. Todo esto está muy bien pero cuando te das cuenta que quien dice que tiene buenas intenciones no hace todo lo que está en su mano pues te enfadas y te cabreas. Y todo esto es porque si tanto quieren los gobiernos, ayuntamientos y demás que no usemos tanto el coche, que miremos más por el medio ambiente ¿Por qué en cuento llegó la crisis lo primero que hay que salvar es la industria del automóvil? ¿Por qué es la que deja dinero? ¿O porque se iría mucha gente al paro? Por la razón que sea, al final el ente público es tan sólo una marioneta que depende del dinero y a veces también porque no de los votos.

Tres cuartas partes de lo mismo sucede con el tabaco. Muy buenas intenciones tiene el ente público respecto a este tema: el tabaco es droga, mata, es dañino, no sólo para el que fuma también para el que está al lado... Al final ¡PUM! Prohibimos el tabaco en todo lugar público: oficinas, bares, parques infantiles... y en cierto modo está muy bien todo eso pero... si admitimos que el tabaco es una droga y que mata y lo prohibimos en ciertos lugares porque te preocupas tanto por la salud de la gente ¿Por qué no lo prohibes de verdad? ¿Porque es impopular? ¿Por qué la gente se quejaría? Ya lo está haciendo así que que más daría hace rfrente a esas quejas y preocuparte de verdad por su salud. O esque (y quiero pensar que no) ¿como es una droga que mata en 40 o 50 años en vez de en 20 pues no pasa nada? ¿A lo mejor son los impuestos del tabaco que son necesarios para el país?

Lo dicho, al final los intereses entre una cosa y otra se encuentran en el camino y te das cuenta que muchas veces no somos más marionetas esclavos la maypría de las veces del maldito dinero...

1 comentarios:

  1. Unknown says:

    Sabes que la primera foto que has puesto, la de las vías, es de mi profesor de fotografía del master (el mejor profesor que he tenido), Raúl Cancio? Está hecha en la antigua estación de Principe Pío. Cuándo vienes a Madrid? Cuando vemos esas vías en persona?